18 de marzo de 2019

A veces siento que ya no puedo sufrir por nadie…

29597452_2092470397703705_4435709917437228859_n

… he desperdiciado demasiadas lágrimas en gente que no vale la pena.

Anuncios

Desahogo # 39

 

Quisiera no sentir que todo trata sobre de mí, quisiera dejar de atribuirme todos los errores, todas las derrotas, todas las tristezas. Quisiera dejar de automutilar mi alma cotidianamente, de degradar mis ánimos, de reprimir mi alegría. Quisiera dejar de sentir.

¿Cuánto tiempo más he de esperar? La paciencia se acaba, y con ella también las ganas de vivir.

Este egocentrismo tóxico obstruye el flujo natural del devenir de mi existencia, retiene las impurezas, me pudre.

Ya no quiero sentirlo, pues creo que la vida puede darme más, mucho más que esto.

Creo que es posible dejar de sentir solo lo malo, es posible racionalizar mi sentir, hacerle ver que entre toda la podredumbre del mundo hay algo que brilla, algo que ilumina, algo que podría volver más soportable la vida.

Año nuevo

Quiero que los años que he vivido sean el preámbulo opaco de un futuro tan brillante como el sol, quiero recolectar todo el gozo que he regado con mi llanto, quiero que florezcan las semillas de felicidad que enterradas y olvidadas estuvieron durante este largo temporal, quiero inhalar tan fuerte que al exhalar logre apartar la nube gris que no me deja ser azul, quiero olvidar la tristeza, quiero recordar la alegría.

Quiero recobrar la sonrisa, secar el llanto, levantar la frente bien alto…

Quiero, quiero, tanto quiero, año nuevo…

Desahogo # 38

¿Por qué amoldarse forzadamente al mundo, si dentro de nosotros mismos podemos ser la forma que se nos ocurra, con la que más cómodos nos sintamos?

¿Por qué dejar que el mundo nos defina, si nacimos condenados a ser libres?

¿Por qué reprimir nuestra energía, si hacerlo es estar muerto en vida?

Desahogo # 37

Llorar, no es muestra de debilidad, revela nuestra humanidad, demuestra nuestra condición de seres humanos, que sienten, que sufren, que odian, que aman, que viven; y reprimirlo va en contra de nuestra naturaleza, va en contra del devenir, que caracteriza a todo lo existente; reprimir el llanto es obstruir nuestro camino, estancarnos... no fluir.
Es por eso que ya no me contengo el llanto, es por eso que lloro, es por eso que soy imperfecto... es por eso que soy humano.