Sin amor

Mi felicidad es un error,
Mi corazón es un tumor.

No nací para el amor.
O el amor no nació para mí.

No lo sé, no importa.
El orden de los factores no altera el producto.

Y el producto siempre resulto ser yo,
Solo.

Soledad que al principio dolía,
Pero que con el pasar del tiempo se volvió rutina.

Corazón triturado

Dejé mi corazón olvidado dentro de la trituradora, no sé si por descuido o con intención.

Si fue por descuido, lo comprendo: las cuestiones tormentosas del sentimiento y la emoción me tienen sin cuidado. Tantas veces lo he intentado, tantas veces he fracasado, y cada vez la caída duele más. Nada me da la certeza de que la próxima vez me vaya mejor. La única en la que confía mi conciencia es en la tristeza, que repite y repite: “no vale la pena, mejor olvidá, aunque duela un poco, dolerá menos que otro fracaso”.

Si fue con intención también lo comprendo: en medio de toda la inconsciencia que inunda mi mente, hay una voz casi ahogada de consciencia que me dice que es ilógico intentar triunfar en lo que sólo he sabido fracasar.

¡Si fue por descuido o intencionalmente poco importa! ¡Lo único importante en este momento es que esa máquina empiece a triturar!

V. B. (II)

Si supieras que han pasado tres años y aún sigo pensando en vos, no sé, supongo que te daría lástima, y es por eso que no me animo a decirtelo, tengo miedo de un segundo rechazo. Aún no logro recuperarme del primero, y no soy tan masoquista como para arriesgarme al segundo.

(Me conformo con soñarte).

Distancia II

Lejos estamos mejor, pues mi cercanía te lastima.
Y sino he decidido marcharme es porque en mi cabeza hay un dilema,
El dilema del erizo:
Si me acerco te daño, si me alejo te extraño.
Vivo condenado al enclaustramiento individual,
Pues mi alma con ninguna embona.

Desde la ventana de mi mente te veré pasar,
de la mano de alguien más.