Automutilación

Quisiera arrancarme las orejas, para desentenderme del bullicio del mundo y sus incómodos habitantes;
Quisiera sacarme los ojos, para dejar de ver la decadencia de todo lo existente;
Quisiera destrozarme la nariz, para no poder oler esta podredumbre que es la vida;
Quisiera cortarme la lengua, porque el lenguaje para mí es un obstáculo, porque todo mi sentir se accidenta y deforma al querer manifestarse por medio de símbolos y signos, ¡el silencio de la nada es más cómodo para mí!;
Quisiera desollarme, para dejar de sentir el frío de la soledad que este mundo -que me es ajeno- me provoca;
Quisiera sacarme el cerebro, para dejar de pensar, para dejar de sentir…

Quisiera…

Quisiera arrancarme de este mundo, para dejar de sufrir, para dejar de existir…

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Desahogo # 37

Llorar, no es muestra de debilidad, revela nuestra humanidad, demuestra nuestra condición de seres humanos, que sienten, que sufren, que odian, que aman, que viven; y reprimirlo va en contra de nuestra naturaleza, va en contra del devenir, que caracteriza a todo lo existente; reprimir el llanto es obstruir nuestro camino, estancarnos... no fluir.
Es por eso que ya no me contengo el llanto, es por eso que lloro, es por eso que soy imperfecto... es por eso que soy humano.

Tiempo…

El pesimismo que en mí se aloja no fue desencadenado por ningún acontecimiento traumante, no hubo ningún punto de quiebre que haya acabado con mi alegría, nada ni nadie me arruinó la vida, ¿por qué se supone que tiene que haber algo que desencadene dicha sensación? ¿No es acaso la experiencia de vivir lo suficientemente mala?

Para mí es suficiente con sentir el paso del tiempo para darme cuenta de que esta vida no puede ser buena, no importa desde dónde se vea: el tiempo pasa, imperturbable, sin que le importe destruirnos, sin que le importen nuestros triunfos, nuestros fracasos, nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras utopías, ¡NADA! El tiempo pasa, y pasa tan rápido que no nos permite contemplar lo que tanto nos ha costado construir, porque antes de notarlo siquiera, el tiempo lo ha destruído.

“Lejos de curar, el tiempo lo destruye todo…”

¡Quisiera desentenderme del tiempo! ¡Eternizarme! Fundirme en un segundo, ¿de dolor, de alegría? Poco importa, la verdad…

Franz Kafka I

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“Salió del portal de un salto, el agua lo atraía por encima de la calzada. Ya se asía firmemente a la baranda como un hambriento a la comida. Saltó por encima como el excelente atleta que, para orgullo de sus padres, había sido en sus años juveniles. Todavía seguía sujeto con las manos, débilmente, cuando divisó entre las barras de la baranda un ómnibus que cubriría con facilidad el ruido de su caída. Exclamó en voz baja: ‘Queridos padres, a pesar de todo siempre los he querido’, y se dejó caer.”

-Franz Kafka.

 

Cita:
Kafka, Franz, 2009 [1833-1924], “La condena” [1912], en Cuentos y Relatos de Franz Kafka, Editorial Salvadoreña Hermanos Unidos, San Salvador.