Tocar fondo

Hay momentos en que se me vuelve necesario hundirme en el sufrimiento, hasta agotar mis fuerzas y mi aliento, hasta llegar al punto de perder el conocimiento, de alejarme de mi lado racional, y es que sólo así logro olvidarme del dolor que implica vivir, sentir, existir; luego, mis ánimos son atraídos a la superficie, donde me quedo flotando, dejando pasar los días, acumulando energías para poder volver a tocar fondo.

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