Cartas para nadie # 2

Mi desapego no dejó acercarme, aunque siempre estuviste ahí, preferí evitarte. No sé si habrá sido la mejor decisión, sólo sé que eso es todo lo que (no) hay, nada más, nada menos. Ya no me reprocho, tampoco me enorgullezco, simplemente me resigno… me alejo, alejo mi caos de tu paz, alejo mi sombra de tu luz… te alejo… ¡ALEJÁTE! Aunque la sonrisa estúpida que se me dibuja al verte diga que te quedés, ya no quiero que te acerqués: un alma desordenada se reprocha (por no sentirse digna de tal honor) una presencia tan sublime como la tuya.

“Me daña lo que quiero”2105PSICOLOGIA01-1063x589

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