Entre líneas…

No necesito sus temores, pero tampoco me conviene la des inhibición absoluta. No necesito crear ruido para contradecir al incómodo coro, insoportable unísono.  No. Y es ahí cuando me siento desequilibrado, estando entre el orden y el desorden que se le opone: el orden me enferma, pero el desorden me incomoda. Este pensamiento compartido me tienta a criticar, pero tampoco me siento en la disposición de oponerme abiertamente ¿Cobardía? No lo creo. Sólo es un no-acto consecuente con mi pensamiento, con mi consciencia de saberme un individuo, un individuo que está en una posición poco ventajosa de poder. Pero siempre existe la posibilidad de actuar en los márgenes, tras bambalinas, entre líneas, a mí manera (en la medida de lo posible, las condiciones sociales que me determinan son inexorables, claro)…

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