“Aislamiento”

Un montón de momentos superpuestos, sin un orden aparente, sin una lógica que los guíe, pero que en suma resultan ser mi vida. Momentos que parecen no tener sentido, no siguen un camino, ni se guían por lo establecido, tampoco por lo opuesto ¿no es acaso eso inconcebible? Puede ser. Seguramente mi inmadurez, irresponsabilidad  y falta de compromiso y conciencia me limitan de ver mi existencia como parte de un orden más amplio, como parte de mi entorno inmediato: yo no puedo ser sin los seres que me rodean, trato de interiorizarme, tras miles de vanos intentos. No estoy seguro de que sea inconsciencia, no creo que sea parte de “dejarse llevar”, al menos quiero pensar que no es así. Eso es lo que quiero pensar, esa es la verdad que me sustenta, mi verdad. En eso pienso cuando me doy cuenta que me estoy hundiendo inconscientemente en el mar infinito del egoísmo y la apatía; mi ceguera no me deja ver más allá de mi “aislamiento”, un aislamiento que no está más que en mi mente, una idea que, al enfrentarse a la realidad que me rodea, se desvanece, ya que en la realidad las ficciones se desbaratan con súbita violencia. Tanto tiempo confié en esa verdad que, ahora, al ver cómo se desmorona ante mi existencia no puedo evitar quebrantarme, destruirme, auto-flagelarme y perder la calma. Puedo sentir cómo los andamios que sostenían mi calma van siendo arrancados bruscamente. Mi verdad se opaca y destruye ante la realidad social. Puedo ver lo que un día fui: un ignorante, encerrado en su ficticio “aislamiento”, tratando de maquillar su apatía y egoísmo, haciendo de sus injustificadas agonías imitaciones vulgares y estúpidas de actos de rebeldía. Puedo ver lo que soy: una brújula sin Norte, un caminante sin camino, una vereda inconclusa, una idea que no logra concretarse… ¡Una mierda que no suma ni resta espacio! Lo único que me motiva es la confianza ciega en la idea de que todo cambia -bueno, se supone que así sea-, nada está escrito, no hay esencia sólo existencia…

Anuncios