Manuel Delgado I

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Es cierto que hay adultos que ya han dejado definitivamente de jugar. También los hay que nunca han enloquecido, que nunca se han sentido o sabido poseídos, que no han bailado, que no se han dejado enajenar por nada ni por nadie. Los hay también que no tienen nunca sueño y no sueñan. Todos ellos tendrían razones para descubrirse a sí mismos como lo que son: el cadáver de un niño.

-Manuel Delgado.

 

Delgado, Manuel (2007), Ciudades Movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles, Editorial Anagrama, Barcelona.

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13 de junio de 2019

Estoy cansado de que la gente me diga que soy un malagradecido con la vida por sentirme de la manera en que me siento, ya que “no tengo razones para sentirme así”, porque “tengo lo necesario para vivir”… quizás, desde ese punto de vista, sí, tengan razón. Pero lo mío es algo que va más allá. Es un malestar más profundo. O tal vez sólo sea que he dejado que mi mente se enrede y que de lo sencillo haga algo complicado. Y más que complicado, doloroso.

Vivir así no es vivir.

Y no quiero morir, sólo quiero que la vida deje de doler.

Emil Cioran II

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La duda se abate sobre nosotros como una calamidad; lejos de escogerla, caemos en ella, y de nada vale intentar liberarnos o escamotearla: la duda no nos pierde de vista, pues ni siquiera es cierto que caiga sobre nosotros, ya se encontraba en nuestro interior y le estábamos predestinados.

-Emil Cioran.

 

Cita:
Cioran, Emil, (1986 [1964]), La caída en el tiempo, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona.

Eforos – Arcontes (2017)

Hola a todos, escribí una nueva reseña para el blog en el que colaboro… ellos son Eforos, una banda de metalcore peruano… pueden pasar a leer y a escuchar…

Sky Fire

Eforos es una banda de metalcore proveniente de Lima, Perú, y fundada en el 2015 por Diego Palomares (bajo), Kevin Manchego (guitarra), Miguel C. Hinojosa (voz), y Wilmer Rodríguez (batería).

Precedentes (Aileen Wuornos)

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La historia de Eforos comienza en el 2011, cuando Diego Palomares y Miguel C. Hinojosa se conocen dentro de la escena metalera de la ciudad de Lima y deciden formar un proyecto de deathcore/metalcore/djent llamado Aileen Wuornos (así, como la asesina serial estadounidense).

El desarrollo musical de ese proyecto se vio fuertemente influido por las tendencias de la escena metalera limeña, que en esos años se inclinó al deathcore y al metalcore. Debido a la juventud de sus miembros y a la necesidad de pertenencia que caracteriza a esa etapa, la banda se vio arrastrada casi ciegamente por dichas tendencias…

“Quizá el cambiar de género cada año no fue el mayor problema, sino, el aprender a reconocer…

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Siempre he considerado el exceso de optimismo como algo enfermizo, lo veo como una enfermedad mental naturalizada socialmente, que está propagada entre todo el mundo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, tradicionales y rebeldes, “gente normal” y “gente alternativa”, en todos.

Lo considero enfermizo porque es algo que se impone, a pesar de la naturaleza ambivalente del ser humanos, a pesar de La dialéctica de eros y thanatos que se desarrolla dentro de todos nosotros.

Y lo peor de todo es que la mayoría de las veces no es algo que se acepte explícitamente, o bueno, tal vez sí, pero no como algo negativo, sino como algo positivo, algo deseable, algo que, de ser alcanzado, asegura el progreso, en cualquier ámbito. Y por eso es deseado por todos, porque es “una herramienta para alcanzar el éxito”.

¿Pero, me pregunto yo, cuál es el precio? Nada, sólo negar la mitad de nuestra humanidad.

Aunque parezca radical o desorbitada mi idea, creo que no estoy exagerando, porque, al menos en mi experiencia personal, siempre me he encontrado con que la gente -sin importar sus cualidades sociales, económicas, sexuales, políticas, religiosas, o de cualquier tipo- suele considerar los pensamientos pesimistas como algo que se debe suprimir de uno, o, en el mejor de los casos, como algo que debe ser evitado.

Yo me opongo a pensar eso, creo que lo mejor sería buscar un equilibrio, ni obligarnos a ser optimistas, fuertes y entusiastas todo el tiempo, pero tampoco dejarnos llevar y hundirnos pasivamente en la tristeza y en la negatividad; sino apoderarnos de ambas pulsiones, de dominarlas a nuestro beneficio: valernos del optimismo ante las adversidades de cualquier tipo, pero sin olvidarnos que la realidad también es negatividad y que no podemos negar que dentro de nosotros hay algo de eso también.

Somos fuerzas ambivalentes materializadas en cuerpos.