Originalidad (relativa)

Yo no quiero llegar a ser el resultado de las expectativas de quienes me rodean, no quiero que mi voz sea el eco de las voces que me reprimen, aun sabiendo que no existe la individualidad absoluta, y es que toda originalidad no es más que una forma no intentada de mezclar ideas ya formuladas. No pretendo desechar las enseñanzas que me ha dado mi corta existencia, sólo ser más selectivo: no cualquier palabra merece ser escuchada, no cualquier consejo debe ser puesto en práctica, no cualquier idea puede reproducirse… ningún arquetipo puede determinar la manera en que llevamos nuestras vidas, aunque parezca el camino más fácil, desarrollar originalidad es más entretenido, más enriquecedor, más satisfactorio, más responsable.

Cartas para nadie # 1

Esta noche te tengo en mi mente, no te puedo sacar, no quiero que te salgás.

Quisiera que en este momento mi pensamiento se concretara, así te tendría frente a mí, y podría expresar todo lo que me hacés sentir, podría soltar todo este nudo de palabras que se me enredan con cada mirada cruzada.

¡Quisiera que supieras, quisiera que entendieras! Que pudieras entender el lenguaje de mis ojos, que aunque titubeen y se muestren evasivos y nerviosos, tratan de expresar la curiosidad que despertás en mí, mujer misteriosa, interesante y cautivadora, el interés que siento hacia vos, el enorme deseo que tengo por conocerte, conocerte en tu cordura y en tu locura, en tu dulzura y en tu amargura… ¡explorar tu mente, explorar tu ser!

Mujer, te has metido en mis pensamientos: me hacés olvidar mi opaca tristeza, porque esta noche en mi mente sólo existe el brillo de tus ojos.

Este suspiro que pretende alcanzarte

Perdón por ocultarle a tu mirar
mi curiosidad de conocerte, de explorar tu ser;
perdón por no dar ni una señal
del remolino de emociones que desatás en mí;
perdón por no expresar palabra alguna
cuando te tengo de frente, por evadirte.

He de decir que lo aparente sólo es un engaño,
cada mirada tuya que evado
representa mil observaciones hechas a tu andar descuidado,
cada palabra que callo
oculta mil palabras escritas por mi para vos.

Cada silencio es un suspiro,
cada suspiro es una parte de mí
que intenta escapar ahí,
donde estás vos…
donde no estoy yo.

Influencias negativas con resultados positivos.

Sé que a veces mis depresiones constantes y mi dramatismo hacen que evada mis problemas o que los afronte de una manera que no es la adecuada. Soy muy consciente de ello. Sin embargo, no termino de tragarme la idea de que dichas actitudes deban ser reprimidas porque son un obstáculo para mi desarrollo personal. No creo que debería de desechar lo único en esta vida que me ha enseñado lo que es la eternidad. Sí, han sido mis crisis las que me han hecho caer en el vacío, donde no importa el espacio ni el tiempo, donde sólo existe el dolor y el sufrimiento, donde nada se puede medir, que no existe cuando utilizo mi lado racional. Nada tiene sentido en el vacío. Pero, aunque parezca contradictorio, ha sido precisamente  en ese sin-sentido, que se exacerba en el vacío, donde he encontrado mi sustento. Y es que justo en estos momentos estoy más que convencido de que es justamente ese sin-sentido la base de toda existencia humana, sin excepciones; y si, por cualquier motivo, nuestras existencias llegan a adquirir algún sentido, éste siempre se muestra tan frágil, tal vulnerable, al menos para mí, demasiado inestable.Sin embargo, somos humanos, de naturaleza social, no desplegamos nuestras existencias en el vacío, sino en constante interacción con otros. Es precisamente ahí donde mis intermitentes viajes al vacío comienzan a convertirse en problemas. Es ahí donde me veo obligado a dividirme. Y nada que sea obligado puede resultar bien hecho. En mi soledad, la tristeza es como una melodía para mis oídos, la desesperación que me provoca este sin-sentido es lo que me hace sentir vivo; en mi interacción con los demás, dichas características se me reprochan, son tantas las voces que me reclaman, tantos alientos, que al rozarse con mi fría e inerte existencia se cristalizan y es de esta manera que lo que entra a mi cabeza ya no son ecos, sino pedazos de hielo que en mi cabeza, que es un remolino de ideas, van y vienen, desgarrando mi cerebro, siento incomodidad, que no es dolor. No, no me causan dolor, de eso me encargo yo, me causan incomodidad, ese tipo de incomodidad que causa la verdad cuando se vive es una mentira o, para ser más específicos, cuando se vive en una parcela de ella. Y es que no considero que la negatividad y el pesimismo sean algo que contradiga lo que se vive en el entorno, en este entorno tan podrido. De hecho, creo que todos deberíamos hacer el esfuerzo por desarrollar estas actitudes, de odio a casi todo, y es que ¿Para qué tratar de arreglar toda esta mierda? ¿De qué serviría? De nada. No vale la pena que el sin-sentido que nos es inherente sea reemplazado por un sentido dirigido a una causa tan vana. Me parece más viable, más sano, cuestionar las cosas, el entorno. Digo cuestionar en oposición a oponerse ingenuamente sólo porque sí, digo cuestionar en el sentido de, con una actitud pesimista, tratar de ver la peor parte de todo y todos, incluso de nosotros mismos. Aunque hay que admitirlo, esta actitud puede ser peligrosa, si no se sabe controlar. Pero eso no le quita que sea una vía bastante efectiva para poder rescatar lo mejor que pueda hallarse en el entorno y en nosotros mismos. Es así que puedo afirmar que, aunque suene contradictorio, son influencias negativas las que actúan positivamente en mí.screen-shot-2016-06-06-at-6-15-02-pm_938.png

Entre líneas…

No necesito sus temores, pero tampoco me conviene la des inhibición absoluta. No necesito crear ruido para contradecir al incómodo coro, insoportable unísono.  No. Y es ahí cuando me siento desequilibrado, estando entre el orden y el desorden que se le opone: el orden me enferma, pero el desorden me incomoda. Este pensamiento compartido me tienta a criticar, pero tampoco me siento en la disposición de oponerme abiertamente ¿Cobardía? No lo creo. Sólo es un no-acto consecuente con mi pensamiento, con mi consciencia de saberme un individuo, un individuo que está en una posición poco ventajosa de poder. Pero siempre existe la posibilidad de actuar en los márgenes, tras bambalinas, entre líneas, a mí manera (en la medida de lo posible, las condiciones sociales que me determinan son inexorables, claro)…