Sobre la paternidad

El mejor padre es aquél que decide no serlo.

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Escuchando música… (III)

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Mi vida, interpretado por José José cuando tenía 36 años, es un disco autobiográfico en el que se muestra que, a pesar de que ese maje vivió lo que a muchos hombres nos gustaría vivir, aún así no era un hombre feliz. Eso me hace pensar en que no importa qué tan bien la pase uno, al final, todas las experiencias sólo se convierten en recuerdos, recuerdos que al traerlos a la memoria no logran salvarnos del infierno del presente. Lejos de eso, pueden volver aún más terrible la experiencia del presente, porque lo vuelven a uno melancólico, lo dejan a uno añorando aquellos mejores tiempos. Es por eso que he dejado de envidiar a la gente que ha tenido más y mejores experiencias que yo, porque, a diferencia de ellos, yo no siento la ansiedad de regresar al pasado que no va a volver. Pasarla mal sólo hace que quiera avanzar en el tiempo, jamás volver.

Escuchando música… (II)

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Estos últimos días ha andado rondando una pregunta en mi cabeza: ¿por qué la gente escucha tanta música romantica? ¿por qué yo escucho tanta mierda sentimental, si en la vida real soy el ser más inexpresivo y poco cariñoso que puede haber? ¿por qué escucho música que habla de cosas que en realidad no siento? O quizás si siento, pero no de una forma tan intensa como, por ejemplo, lo describen las canciones de José José. Jaja.

Pensando en eso, anoche me puse a buscar en la página de inicio de mi sesión de Youtube música no tan sentimental, y ahí me di cuenta que le he hecho creer al algoritmo de YouTube que soy una persona enfermamente enamorada. Sólo mierdas de encule me aparecen.

Creo que tengo que comenzar a tomar en serio la idea de la mente extendida (Clark y Chalmers, 1998), porque el factor tecnológico y virtual, que muchas veces descuidamos y tomamos como algo de mero ocio y entretenimiento, realmente juega un papel muy importante en algunos procesos mentales, como por ejemplo los referidos a las emociones, ¿o no creen que influye en nuestro estado de ánimo darle like a páginas en FB o seguir usuarios en IG que comparten pura mierda depresiva todo el tiempo? Es algo demasiado obvio que no sé por qué no le había prestado la suficiente atención antes.

Uno a veces ni se siente mal, pero de tanto ser bombardeado con contenido triste y sentimental, al final terminás sintiéndote mal por cosas que ni son tan importantes para uno.

Creo que debo comenzar a ser más cuidadoso con las cosas a las que les doy like.

Por suerte, después de tanto escarbar entre la mierda sentimental y triste que inunda mi inicio de YouTube, me encontré con este gran disco de Los Prisioneros que tiene muy poco de triste y sentimental y mucho de ácido e irónico, una mezcla que se acerca más a mi verdadero yo.